viernes, 9 de noviembre de 2012

Foro de debate: ¿PARA QUÉ SIRVEN LOS ESTUDIOS?


Esta pregunta, hace unos años, tendría una clara respuesta: para trabajar en aquello que deseo, dedicarme a algo que me gusta y ganar suficiente dinero como para no tener que sufrir para llegar a fin de mes.

Bien, si se nos pregunta ahora mismo, estamos en el lugar adecuado para poder aportar una respuesta radicalmente distinta. No sólo se terminan los estudios con pocas previsiones de futuro, sino que seguramente el empleo que encontremos, si lo encontramos, estará poco o nada relacionado con nuestros deseos personales. Hoy día en España es lo más común que un joven que termina bachillerato inicie unos estudios universitarios, sin analizar la realidad del mercado. El exministro Ángel Gabilondo señaló en 2010: "Hay más estudiantes de Derecho en Madrid que en todo el Reino Unido".  En esta sociedad, entre los jóvenes, parece que está mal visto no estudiar una carrera si se han obtenido buenas notas en bachillerato. Pues bien, cuando el estudiante español finaliza sus estudios universitarios se encuentra con un mercado laboral infestado de personal igual o mejor formado y cualificado, y sin embargo, en paro.

¿Para qué sirven los estudios? Habrá quien responda: para nada, terminaremos trabajando como camareros, o en cadenas de montaje, o trabajando en el negocio familiar, para lo que no era necesario pasar cuatro, cinco o seis años formándose en la facultad.

Yo opino algo diferente a estos puntos de vista. Los conocimientos adquiridos durante una educación superior, diplomatura, licenciatura, ingeniería, son muy útiles para desenvolvernos en el día a día, en la vida cotidiana, aunque no lo parezca a simple vista. La resolución de problemas, la superación de barreras y la capacidad de analizar y solventar dilemas que se adquiere mediante el estudio y el conocimiento es siempre positiva. La capacidad que se adquiere en la Universidad para la relación con personas completamente ajenas y diferentes a uno mismo, y no sólo eso, sino colaborar y buscar un fin común a personas radicalmente opuestas son algunas de las barreras que se superan durante esta etapa.

Si bien no obtendremos el trabajo de nuestros sueños (esperemos que algún día podamos cumplir nuestros objetivos, al menos a medio-largo plazo), al menos hemos mejorado nuestra visión del mundo, aceptando y compartiendo vivencias, elementos y adoptando posturas que seguramente antes no compartiéramos. La formación integral de la persona es lo primero, y creo que estos años lo favorecen inmensamente

Fuentes consultadas:


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